En una góndola llena de opciones, el packaging tiene que atraer la mirada y ayudar a entender rápidamente qué producto tenemos enfrente. Para Madomi, el desafío fue dar unidad a una variedad amplia de alimentos sin perder de vista la personalidad de la marca.
Madomi elabora pastas frescas en San Miguel de Tucumán. En su perfil de Instagram, la marca invita a compartir recetas y a etiquetarla. Ese vínculo con quienes disfrutan sus productos da contexto al desafío visual: reunir distintas variedades bajo una identidad reconocible.
En las piezas de packaging, el rojo y el verde, el personaje de Madomi y el logotipo conviven con nombres de producto, variedades y datos de cada envase. El conjunto permite ver cómo se organiza esa información y qué recursos hacen reconocible a cada presentación.
Una marca que se reconoce a primera vista
El logotipo y el personaje funcionan como puntos de referencia que se repiten en los distintos envases. Los colores intensos ayudan a distinguir la marca, mientras que el nombre de cada variedad ocupa un lugar protagonista.
Empanadas: tres variedades, una misma línea
Los tres paquetes comparten la estructura y los códigos de la marca. El nombre de la variedad y los acentos de color ayudan a distinguir cada opción sin romper la unidad visual.
Pastas: el paquete de ravioles
La línea de ravioles aplica una estructura común a tres variedades: la marca, la ventana de producto y la información del envase se mantienen, mientras el nombre y el color de cada sabor marcan la diferencia.
Dulce de leche: dos tamaños, una misma identidad
Los dos potes conservan los códigos visuales de Madomi y adaptan la composición a cada formato. La diferencia de tamaño permite observar cómo se reorganiza la marca en cada envase.
Manteca: formatos de 100 g y 200 g
La línea de manteca tiene su propio envase y una composición horizontal. El formato de 200 g amplía la presentación de 100 g, manteniendo el logotipo, el personaje y la paleta azul.
Un sistema gráfico para acompañar cada producto
El trabajo se aprecia en el equilibrio entre consistencia y diferenciación. La marca se mantiene presente en toda la línea, mientras que el color, la tipografía y las imágenes de producto ayudan a reconocer cada variedad.
Al mirar los envases de cerca, se ve cómo cada decisión —desde el tamaño del logotipo hasta la ubicación de la información— contribuye a que el packaging sea claro, reconocible y coherente como conjunto.
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